Una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas ha declarado el "acceso a agua potable limpia y segura y al saneamiento, derecho humano esencial para el pleno disfrute del derecho a la vida". Actualmente, un millón y medio de niños menores de cinco años mueren cada año por enfermedades asociadas a la falta de agua potable.
Sin embargo, poco podrá hacer esta resolución para cambiar la realidad del planeta. La disponibilidad mundial de agua potable disminuye a gran velocidad. Al tiempo que aumenta la contaminación de la que hay. Pero la solución parece ir por otro camino bien distinto. Según explican en Ison21, las alternativas para los países más ricos del planeta podrán venir de la desalación de aguas marinas, un proceso actualmente muy costoso. Los países costeros podrían realizarla ellos mismos y los demás, comprársela.
También existen alternativas más baratas para los países con menos recursos económicos, como el reciclaje de aguas grises para el riego o la recogida de aguas pluviales. En cualquier caso, todos debemos intentar consumir lo estrictamente necesario, preocuparnos por el cuidado de los bosques, mejorar las infraestructuras y evitar la contaminación de la aguas. Pero, sobre todo, debemos ser conscientes del problema.
Fuente | Ison21
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